En Inmobiliaria Belmar entendemos el trabajo inmobiliario como un acompañamiento real y continuo a nuestros clientes. Nuestra principal diferencia no está solo en vender o alquilar inmuebles, sino en estar presentes desde el primer momento en que un propietario nos conoce y confía en nosotros, hasta mucho después de que se haya separado de su propiedad.
Acompañar al propietario en todas las etapas
A lo largo de los años hemos acompañado a clientes en decisiones muy distintas, pero siempre con una visión a largo plazo. Un ejemplo claro es el de un cliente que, hace más de 10 años, nos pidió ayuda para encontrar un inmueble destinado al alquiler vacacional. Le acompañamos en la compra, gestionamos el alquiler del inmueble durante una década y, finalmente, en noviembre, le acompañamos también en la venta, consiguiendo una buena plusvalía. Todo el proceso, desde el inicio hasta el final, estuvo en nuestras manos.
Otro cliente confió en nosotros para comprar una vivienda destinada también al alquiler vacacional. Le acompañamos durante la búsqueda del inmueble, el proceso de compra y el amueblado. Actualmente seguimos gestionando el alquiler, asegurando el buen estado de la vivienda y la satisfacción de los inquilinos. Para nosotros, la relación no termina con la firma ante notario, sino que continúa mientras el cliente lo necesite.
Acompañamiento humano y gestión integral
Una parte muy importante de nuestro trabajo es el acompañamiento de clientes franceses. Muchos de ellos confían en nosotros desde hace más de 10 años. Actualmente acompañamos a una clienta francesa que, tras perder a su marido, tiene dos inmuebles que desea vender. Le gestionamos uno de ellos desde hace más de una década y ahora la acompañamos también en el proceso de herencia, coordinando la comunicación con la notaría, su abogada y el banco. En situaciones personales delicadas, la cercanía y la confianza son fundamentales.

